Jack y Mathew se dirigen ha la gasolinera del Oeste en un barrio de Manhattan,allí ha ocurrido un crimen,el asesinato de uno de los hijos de Jack.Su hijo mayor intenta pilotar la moto lo más rápido posible para llegar a tiempo y pillar con las manos en la masa al asesino de su hijo que en ese momento se dispone a encontrar el diamante sagrado escondido en la caja fuerte de aquella gasolinera.Al llegar Jack nada más ver a su hijo cae al suelo arrodillado sin terminar de creerse que su hijo estaba caído muerto en el suelo con un disparo en el corazón y que era su hijo el portador de aquel valioso tesoro,sin embargo,Mathew se dirigió velozmente al interior de la gasolinera y se encontró con que la caja fuerte estaba vacía y abierta y había perdido las posibilidades de recuperarla ya que el criminal huyó en una avioneta situada en el centro del campo de trigo a la derecha de la gasolinera.
Una semana después Jack y Mathew decidieron tomar un avión hacia la cueva romana del siglo XI,donde debía ser depositado el diamante sagrado y así obtener los dones de la destrucción y el poder,pero al llegar no encontraron al asesino de su hijo Henry y decidieron buscar la pieza que le faltaba al sagrario romano para que pudiera realizarse el ritual del diamante sagrado y lo encontraron en una zona subterránea después de pasar por un túnel de ratas momificadas y esqueletos humanos esparcidos.
Llegó entonces el criminal que robó el diamante y Jack sin contemplaciones decidió correr hacia él impedido por los gritos de Mathew y la huida del asesino de Henry hacia un paso interno al subterráneo de aquella cueva,pero lo que nadie sabía es que allí habitaba una bestia mitológica dormida y de piedra que al sentir el poder de aquel diamante se despertó.La bestia era horrible de cabeza de león,cuerpo de hipogrifo,garras de felino de cinco metros y cola de serpientes atacó al criminal y atrapó en su boca ese diamante sagrado y con él llevarse a su estómago al criminal asesino de Henry.
El diamante brilló como si de una estrella se tratase debido a la imprudencia aunque a la vez oportuna acción de Mathew que colocó la pieza en el sagrario e hizo brillar al diamante sagrado reventando el cuerpo de la gran bestia y derrumbándose la cueva romana del siglo XI.
Finalmente entre risas Jack y Mathew volvieron a casa ésta vez sin su queridísimo hijo Henry que les alegraba cada momento del día a ambos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario